Felices Pascuas

Lectores de mi corazón.

Acabamos de llegar de Semana Santa, para muchos la Semana Mayor, la más importante, la más más. Para otras personas, la oportunidad de darse un respiro y descansar un poco. Un alto en el camino.

Sin importar en lo que creas, te deseo unas felices pascuas.

Felices pascuas desde este punto de vista:

Unas felices pascuas que signifiquen una nueva vida, con una mentalidad diferente, más enfocada y tranquila. Donde transites tus dificultades desde lo que tienes y no desde lo que careces.

Una nueva vida donde puedas tener la fuerza para asumir ese cambio que tu corazón tanto anhela. Donde puedas transformar tu entorno para transformar tu vida.

Ah, pero tú dirás, no necesito transformar nada, mi vida no puede estar mejor. Entonces tus felices pascuas serán un estado de gratitud permanente. Agradecer y agradecer, gratitud que te permite mantenerte en sintonía con tu abundancia.

Así, ciertamente todos y cada uno, queridos lectores, pueden tener unas felices pascuas.

Está llamando la atención.

Lectores de mi corazón.

Todos hemos estado en una situación donde hay un pequeñín “portándose mal”. Con la venía de su cuidador, claro está, que poco o nada hace por controlar la situación. Y un adulto presente, o el mismo cuidador, suelta la popular frase “Está llamando la atención”. Y muy inteligentemente, remata su preciso diagnóstico con un “Hay que ignorarlo”.

Pero, si ibas tan bien diagnosticando al malcriado…

Bueno, ya en serio… Se han detenido a pensar, ¿En que realmente están llamando la atención? Todos vemos con estupefacción como los estilos de crianza actuales, están desprovistos de límites y estructura.

Pasamos de crianzas muy severas a crianzas muy blandas. Y no es que quiera que cojan a esos “muchachos” a palo, ni mucho menos, solo que les enseñen a comportarse adecuadamente, eso es vital para su desempeño actual y futuro.

Y si, futuro. Porque luego esos pequeñines sin límites, ¿Qué clase de adolescentes serán? La temida adolescencia. No sabe uno si la padece o la sobrevive. Tanto el insufrible adolescente como el pobre padre o madre.

Y ahora bien, también si un adolescente se “porta mal” ¿También estará llamando la atención? ¿También clamará por unos padres o cuidadores que hagan su trabajo? Cómo distinguir la diferencia…

Por ahora solo les digo. Si sus descendientes están llamando la atención, por algo será ¿No?

¿Es personal?

Lectores de mi corazón.

¿Les ha pasado que se encuentran en una situación hilarante, pero resulta que el realmente el centro de burlas son ustedes? Porque burlarse de los demás es muy bueno, pero cuando se están burlando de uno la cosa cambia.

Ah, pero ya vienen a decirme que tan sensible, que tan tocada. Hasta donde es límite donde una situación puede ser considerada graciosa, y donde se pasa dicho límite al punto de herir los sentimientos del otro, del irrespeto, o incluso del escarnio público.

Pero ahora resulta que a uno todo le tiene que parecer gracioso, a riesgo de no parecer demasiado quisquillosa, así el motivo de las risas sea un error, una torpeza personal, que dicho sea de paso a veces soy bien torpe.

Para mí hay una delgada línea que por lo menos los que tienen sentido común saben que no pueden pasar. Basta con leer el lenguaje corporal de la persona que ha cometido la tontería que ha hecho reír al resto de los presentes. Con su lenguaje corporal podemos saber si nos estamos pasando o si para ella también su desliz le ha resultado gracioso, o por lo menos tiene la capacidad de reaccionar con humor a la situación.

De cualquier forma, creo que la mejor arma que tenemos todos es precisamente esa, reaccionar con humor incluso frente a los propios “descaches”, o como le digan en tu país a una situación donde alguien se equivoca en público.

Sin embargo, también hay que ser cautelosos, no todos tienen esa capacidad. Si estás en una situación donde ves que la persona no se está sintiendo muy bien con tanta risa a costa suya, trata de cambiar rápidamente de tema, no queremos lastimar a la persona en cuestión.

Y a esa persona le digo: Recuerda que la gran mayoría de las veces, no es personal. Tal vez tu chascarrillo no se podía dejar pasar de momento, y los demás no pudieron evitar reírse. Si piensas que no se están riendo de TI, sino de la situación que se provocó, tal vez puedas verlo desde otra óptica. Esa situación no te define, errar es de humanos, y que te importe un nabo, también.